La preeclampsia podría dejar alteraciones persistentes en el sistema cardiovascular femenino incluso varios años después del embarazo, según revelan dos investigaciones desarrolladas por el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) en España.
Los estudios evidencian que entre tres y seis años después del parto, mujeres que padecieron esta complicación presentan cambios funcionales en los vasos sanguíneos, así como leves señales de estrés cardíaco y renal, aun cuando no manifiesten síntomas clínicos aparentes.
Mayor riesgo cardiovascular a largo plazo
La preeclampsia es un trastorno del embarazo caracterizado por hipertensión y signos de daño a órganos, generalmente después de la semana 20 de gestación, aunque ya se conocía su asociación con un mayor riesgo cardiovascular a largo plazo, hasta ahora no se habían identificado con claridad las bases biológicas de ese fenómeno.
“El reto era entender qué cambios persisten y en qué órganos” explicó el doctor Pablo García Manau, autor de ambos trabajos, destacando la necesidad de profundizar en los mecanismos que vinculan la complicación gestacional con enfermedades cardiovasculares posteriores.
Primer estudio: cambios en la elasticidad arterial
El primer análisis publicado en la revista científica Acta Obstetricia et Gynecologica Scandinavica, evaluó a 354 mujeres entre tres y seis años después del parto, de ellas 148 habían sufrido preeclampsia con desequilibrio angiogénico una alteración en los factores que regulan la formación de vasos sanguíneos durante el embarazo.
Los resultados mostraron que estas mujeres presentaban mayor resistencia vascular periférica, un indicador de cambios funcionales en la elasticidad de las arterias, sin embargo no se observaron diferencias en el grosor íntima-media carotídeo, marcador utilizado para medir daño estructural en las arterias, lo que sugiere que en este periodo no existe deterioro físico permanente.
Segundo estudio: señales bioquímicas sutiles
El segundo trabajo, publicado en Journal of Clinical Medicine, identificó pequeñas señales bioquímicas de estrés cardíaco en mujeres con antecedente de preeclampsia, así como leves variaciones en parámetros relacionados con la función renal en aquellas que presentaron desequilibrio angiogénico durante la gestación.
Aunque estos hallazgos no tienen relevancia clínica directa inmediata, los investigadores advierten que podrían representar una huella biológica diferenciada derivada de la disfunción placentaria.
Seguimiento y prevención: el enfoque del estudio Cardiomom
Ambas investigaciones forman parte del estudio Cardiomom (Cardiovascular Risk Assessment in Young Women After Index Pregnancy with and without Placental Complications), un proyecto impulsado por el IR Sant Pau con el objetivo de mejorar las estrategias de seguimiento y prevención en el posparto.
Los expertos subrayan que incluso las mujeres que no desarrollaron la enfermedad clínica completa podrían no estar completamente libres de riesgo, por lo que recomiendan mayor vigilancia médica y controles cardiovasculares a largo plazo.
Estos hallazgos refuerzan la importancia de considerar el embarazo como una “ventana de oportunidad” para evaluar el riesgo cardiovascular futuro y diseñar estrategias de prevención temprana que protejan la salud de la mujer más allá de la etapa gestacional.
