EE.UU. envía delegación a Caracas para explorar reapertura de su embajada tras captura de Maduro, el Gobierno de Estados Unidos confirmó este 9 de enero de 2026 que ha enviado una delegación de diplomáticos y personal de seguridad a Caracas con el objetivo de evaluar la posibilidad de reabrir la embajada estadounidense en Venezuela, cerrada desde 2019 tras la ruptura de relaciones bilaterales durante el gobierno de Nicolás Maduro.
La misión está integrada por funcionarios de la Oficina de Asuntos para Venezuela (VAU) incluido el encargado de negocios John T. McNamara. Su tarea es realizar una evaluación inicial para un posible restablecimiento gradual de las operaciones diplomáticas en Caracas, lo que supone un giro significativo en la relación bilateral.
Este movimiento se produce en el contexto de la reciente operación militar estadounidense que capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, lo que ha generado una nueva etapa de tensión e inestabilidad política en el país sudamericano.
Desde el cierre de la embajada hace siete años, Washington ha gestionado sus asuntos con Venezuela a través de su oficina en Bogotá, Colombia.
Ahora con esta misión sobre el terreno, EE.UU. estudia cómo restablecer una presencia diplomática directa si se dan las condiciones políticas y de seguridad necesarias.

Contexto regional y diplomático
La posible reapertura ocurre en medio de múltiples cambios en Venezuela tras la captura de Maduro y su traslado a Estados Unidos para enfrentar cargos, la vicepresidenta Delcy Rodríguez fue nombrada presidenta interina y ha iniciado contactos con actores internacionales en un intento por estabilizar la situación interna.
Al mismo tiempo, otras embajadas y misiones extranjeras han empezado a reactivar contactos con actores venezolanos, incluyendo reuniones ligadas al sector petrolero y el análisis de infraestructura energética, reflejando el interés internacional en el futuro del país.
Implicaciones
La presencia de diplomáticos estadounidenses en Caracas podría ser el primer paso hacia una normalización parcial o total de relaciones diplomáticas, lo que tendría impacto en temas políticos, económicos y de seguridad en la región, sin embargo el proceso dependerá de cómo evolucione la situación sobre el terreno y de decisiones oficiales que aún no han sido formalizadas por la Casa Blanca.
