Un poderoso terremoto de magnitud 7.7 sacudió la isla de Flores, en el este de Indonesia, dejando una estela de destrucción y provocando una emergencia en varias zonas de la provincia de Nusa Tenggara Oriental. El movimiento telúrico ocurrió el sábado 15 de agosto de 2026 y ha dejado al menos 53 personas fallecidas y 135 heridas, mientras alrededor de 5,000 residentes han tenido que abandonar sus viviendas y trasladarse a refugios temporales.

El terremoto tuvo una profundidad aproximada de 10 kilómetros, una característica que contribuyó a que el movimiento provocara fuertes daños en las zonas cercanas al epicentro. Varias comunidades experimentaron derrumbes, daños estructurales y deslizamientos de tierra que complicaron todavía más las labores de emergencia.

Entre las zonas más afectadas se encuentran diferentes regiones de Flores, donde equipos de rescate continúan trabajando para localizar posibles sobrevivientes entre los escombros. Algunas comunidades permanecen parcialmente aisladas debido a los daños en las carreteras y a los deslizamientos provocados por el terremoto. La carretera Trans-Flores, una de las principales vías de comunicación de la isla, también sufrió interrupciones.

La emergencia también ha provocado importantes daños materiales. Los reportes más recientes señalan que más de 1,350 viviendas resultaron afectadas, además de daños en escuelas, centros de salud, oficinas gubernamentales y otras instalaciones públicas. En algunas zonas, los hospitales han tenido que atender a pacientes en espacios improvisados debido a los daños sufridos por las instalaciones.

Miles de personas han sido trasladadas a lugares considerados más seguros. Alrededor de 5,000 residentes se encuentran actualmente en refugios o zonas temporales de alojamiento, incluyendo miles de personas que se han concentrado en instalaciones deportivas utilizadas como centros de emergencia.