Las herramientas de inteligencia artificial permiten transformar fotografías personales en escenas completamente diferentes a partir de una imagen y una descripción escrita, plataformas como Gemini y ChatGPT pueden utilizar una fotografía proporcionada por el usuario y modificar elementos como el fondo, la iluminación, los colores, la vestimenta, los vehículos y el encuadre.
Para conseguir una estética inspirada en Grand Theft Auto VI, por ejemplo se pueden solicitar elementos como una ciudad costera tropical, palmeras, automóviles deportivos, edificios art déco, calles con luces de neón, tonos rosa y turquesa, un cielo anaranjado y una composición cinematográfica. La recomendación es describir estas características visuales sin pedir una copia exacta de personajes, logotipos o escenas del videojuego.
El proceso comienza cargando la fotografía y especificando qué elementos deben conservarse y cuáles deben cambiar, si aparece una persona, se puede indicar que mantenga su rostro, pose, ropa y apariencia, mientras se modifica únicamente el escenario, una instrucción clara puede ayudar a evitar cambios innecesarios en las características principales de la imagen.
Una de las ventajas de estas herramientas es que los cambios pueden realizarse progresivamente, después de obtener una primera versión, el usuario puede solicitar ajustes específicos, como cambiar el cielo, intensificar las luces, eliminar vehículos, modificar el encuadre o hacer que la imagen tenga un aspecto más realista.
La calidad de la descripción también influye en el resultado, combinar elementos como “ciudad costera tropical, palmeras, arquitectura art déco, autos deportivos, neones rosa y turquesa, atardecer naranja y luces cinematográficas” permite orientar a la inteligencia artificial hacia una determinada atmósfera.
Los especialistas recomiendan realizar las modificaciones por etapas para conservar los elementos que hayan quedado bien en la primera versión, también es importante utilizar fotografías de buena calidad y, cuando aparezcan otras personas, contar con su autorización antes de modificar o publicar las imágenes.
El proceso no requiere conocimientos avanzados de diseño: basta con cargar una fotografía propia, explicar el resultado deseado y realizar ajustes hasta conseguir la composición buscada, si la imagen se publica, también puede ser recomendable indicar que fue creada o modificada mediante inteligencia artificial.