Las áreas protegidas de República Dominicana registraron 338 incendios forestales entre 2011 y 2025, con una alta concentración de estos eventos en municipios de la Cordillera Central, según un informe de la Oficina Nacional de Estadística (ONE).

San José de las Matas encabezó la lista con 107 incendios, seguido de Monción, con 55; Constanza, con 46; San Ignacio de Sabaneta con 38 y Villa Altagracia con 23, en conjunto estos cinco municipios concentraron 269 de los 338 incendios registrados durante el período.

La Cordillera Central fue la zona con mayor densidad de incendios dentro de las áreas protegidas con concentraciones importantes en sectores como Alto Mao, Cerro Chacuey y Alto Bao, en otras regiones como Yuma e Higuamo, la presencia de estos eventos fue considerablemente menor.

El fuego también provocó una importante afectación territorial, los parques nacionales fueron la categoría de manejo más impactada con 147.56 kilómetros cuadrados afectados entre 2011 y 2025, le siguieron las reservas naturales con 21.07 km²; los paisajes protegidos, con 4.05 km²; los monumentos naturales con 3.57 km²; las áreas de manejo de hábitat/especies, con 0.24 km², y las áreas de protección estricta, con 0.15 km².

Aunque el informe de la ONE no establece cuántos animales murieron ni determina la cantidad de especies afectadas, advierte sobre la importancia de estos incendios para ecosistemas que sirven como refugio y hábitat de numerosas especies.

La pérdida de vegetación puede reducir las fuentes de alimento, refugio y lugares de reproducción, además de alterar las condiciones del suelo y la disponibilidad de agua, en el caso del Parque Nacional José del Carmen Ramírez donde predominan los pinares de Pinus occidentalis, la ONE señala que los incendios son motivo de preocupación aun cuando su distribución en esa zona es más dispersa.

Los datos reflejan que los incendios forestales representan un desafío para la conservación de los ecosistemas dominicanos, especialmente en áreas donde coinciden la presión humana y condiciones climáticas que aumentan la vulnerabilidad al fuego.

El informe plantea la necesidad de incorporar el riesgo de incendios forestales en la planificación ambiental y la gestión de las áreas protegidas, más allá de las cifras cada incendio puede afectar bosques, fuentes de agua, suelos y hábitats esenciales para la biodiversidad del país.