El telescopio espacial Neil Gehrels Swift, perteneciente a la NASA, reingresó a la atmósfera terrestre después de permanecer casi 22 años en el espacio, poniendo fin a una extensa misión dedicada al estudio de algunos de los fenómenos más energéticos y violentos del universo.

De acuerdo con los datos confirmados por la Fuerza Espacial de Estados Unidos, el observatorio reingresó a la atmósfera a las 7:39 de la mañana, hora del este estadounidense, sobre la región de Sumatra del Norte, en Indonesia.

La nave, que pesaba aproximadamente 1,452 kilogramos (3,200 libras), alcanzó el final de su recorrido espacial después de que su órbita descendiera progresivamente. La mayor parte de su estructura se habría desintegrado debido a las elevadas temperaturas generadas por la fricción con la atmósfera, aunque algunos fragmentos resistentes podrían haber sobrevivido.

La NASA había calculado que existía una probabilidad muy baja de que los restos provocaran daños a personas en la superficie terrestre.