La obesidad entre niños y adolescentes ha experimentado un crecimiento acelerado durante las últimas décadas y actualmente afecta a unos 170 millones de personas de entre 5 y 19 años en todo el mundo. El aumento refleja una transformación importante en los patrones de alimentación, actividad física y condiciones de vida de la población infantil y juvenil.

El incremento de la obesidad durante la infancia y la adolescencia constituye una preocupación para los sistemas de salud debido a que esta condición puede mantenerse durante la edad adulta y estar relacionada con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas.

El fenómeno no se limita a un solo país o región. El aumento se ha observado en diferentes partes del mundo, mientras que los expertos han señalado factores como el mayor consumo de alimentos y bebidas con alto contenido calórico, el sedentarismo y los cambios en los hábitos cotidianos.

La situación también plantea desafíos relacionados con la prevención y la atención médica. Las estrategias para enfrentar el problema incluyen promover una alimentación equilibrada, incentivar la actividad física y crear entornos que faciliten hábitos saludables desde los primeros años de vida.