Niu Muñoz tenía 20 años estudiaba en UNICARIBE y los fines de semana trabajaba como niñera en El Millón, su vida transcurría entre los estudios, el trabajo y el sueño de graduarse, ejercer su carrera y ayudar a su familia, nunca imaginó que en cuestión de meses, estaría caminando por una de las pasarelas más importantes del mundo.

Hoy se encuentra en París, donde comienza a abrirse camino en el modelaje internacional y acaba de vivir uno de los momentos más importantes de su corta carrera: su debut en una pasarela de Valentino.

La historia comenzó de una manera inesperada, mientras esperaba para cruzar en un semáforo de la avenida Núñez de Cáceres con Kennedy, un hombre bajó el vidrio de su vehículo y le preguntó si era modelo y si quería serlo, el responder que no recibió un número de teléfono con una invitación sencilla: que lo llamara porque podía convertirla en modelo.

Niu tenía dudas. No conocía a aquel hombre y no estaba segura de que la propuesta fuera real, al llegar a su trabajo contó lo sucedido a su exjefa, quien le explicó que se trataba de Luis una persona con experiencia en el mundo del modelaje.

“Las oportunidades son calvas”, recuerda que le dijo su exjefa, una frase que terminó convirtiéndose en un impulso para dar el primer paso.

Hasta entonces, sus planes eran muy diferentes, había crecido en Monte Plata con una vida sencilla y tenía como principales objetivos terminar sus estudios, graduarse con buenas calificaciones, ejercer su profesión y ayudar económicamente a su familia.

El salto al modelaje estuvo acompañado de miedo e incertidumbre, nunca había imaginado trabajar en otro país ni encontrarse rodeada de modelos con años de experiencia, sin embargo el respaldo de sus padres y hermanas fue fundamental para atreverse a intentarlo.

“Mi familia estaba súper contenta, al mismo tiempo tenían miedo porque la más pequeña de la casa se iba a ir lejos, pero estaban muy orgullosos de que yo fuera valiente y decidiera intentarlo”, cuenta.

El momento que terminó de confirmar que aquel sueño podía convertirse en realidad llegó con Valentino.

Niu recuerda con especial emoción el casting para la reconocida casa de moda, después recibió la llamada para el fitting y aunque todavía no estaba confirmada, ya consideraba aquello un logro. Finalmente, un día antes del desfile recibió la noticia de que había sido seleccionada.

“Lloré de la emoción porque había pasado todo el día pidiéndole a Dios que me llamaran y me dijeran que sí estaba confirmada”, relata.

Antes de salir a la pasarela, asegura que solo podía agradecer a Dios por haberla llevado hasta ese lugar. También pensaba en lo privilegiada que se sentía al compartir escenario con modelos de amplia trayectoria y formar parte del equipo de una de las grandes marcas de la moda internacional.

Su debut en París también tiene para ella un significado que va más allá del modelaje. Representa el resultado de años de esfuerzo, pero también una oportunidad para llevar el nombre de República Dominicana a un escenario internacional.

“Representar a mi país en un escenario tan importante me llena muchísimo de orgullo”, afirma.

Para Niu su historia demuestra que el lugar de origen o las circunstancias económicas no tienen que determinar hasta dónde puede llegar una persona, aotras jóvenes dominicanas que tienen grandes sueños les recomienda estudiar, prepararse, intentarlo y confiar en sus capacidades.

Su familia, Luis y las demás personas que han creído en ella ocupan un lugar central en esta nueva etapa, Niu reconoce que sin ese respaldo le habría resultado mucho más difícil llegar hasta donde está.

Pero detrás de la modelo que hoy aparece en las pasarelas internacionales sigue estando aquella joven que estudiaba durante la semana y trabajaba cuidando a una niña los fines de semana.

Si pudiera regresar al semáforo donde comenzó todo, le diría a aquella Niu que confiara.

“Que sí puede, le diría que aunque tenga miedo y aunque no sepa qué va a pasar, confíe en el proceso y se atreva a intentarlo”.

Ahora sus sueños son aún más grandes, quiere seguir trabajando, ayudar a su familia, terminar su carrera y convertirse en una mujer trabajadora que pueda inspirar a otros con su ejemplo.

De Monte Plata a París, su historia apenas comienza.