El sarampión vuelve a generar preocupación en Estados Unidos debido a la disminución de las tasas de vacunación, un nuevo estudio advierte que si la cobertura de inmunización continúa cayendo y Florida elimina la obligatoriedad de la vacuna triple vírica para los niños en edad escolar, el país podría enfrentar brotes de una magnitud no vista en décadas.
De acuerdo con el análisis publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, entre 2024 y 2025 los casos de sarampión aumentaron 650 %, hasta alcanzar 3,471 contagios confirmados distribuidos en 45 estados, además de Nueva York y Washington D. C.
Los investigadores de la Universidad de Maryland utilizaron un modelo matemático basado en las características demográficas de Florida y en los niveles históricos de vacunación. El modelo fue calibrado con datos del brote registrado en 2025 en el condado de Gaines, Texas.
Según sus proyecciones, Florida ya se encuentra por debajo del nivel de inmunización necesario para impedir la transmisión sostenida del virus, una nueva reducción de la vacunación infantil podría favorecer brotes de gran magnitud y convertir al sarampión en una enfermedad endémica en el estado, con riesgo de propagación hacia otras partes del país.
Los investigadores destacan especialmente la vacunación infantil, según el estudio inmunizar a un niño tiene un impacto mayor en la reducción de la transmisión que vacunar a un adulto, debido a los frecuentes contactos cercanos entre menores en escuelas y espacios de juego.
El análisis también señala que medidas como la vacunación de adultos, el aislamiento y otras estrategias de control pueden ayudar a contener los brotes, pero no compensarían completamente una disminución significativa de la vacunación infantil.
Los autores plantean además la necesidad de fortalecer la información dirigida a padres y familias ante el aumento de las dudas sobre las vacunas, en Florida, las solicitudes de exención de vacunación alcanzan el 5.9 %, por encima del promedio nacional citado en el estudio.
El trabajo concluye que mantener una alta cobertura de vacunación infantil continúa siendo un elemento fundamental para evitar la propagación del sarampión y reducir el riesgo de nuevos brotes de gran escala.