Costa Rica registró un sismo de magnitud 5,5 en aguas del océano Pacífico, seguido por más de 80 réplicas, en un episodio de actividad sísmica que llamó la atención de las autoridades y de la población. A pesar de la cantidad de movimientos registrados después del evento principal, hasta el momento no se reportaron daños materiales ni personas afectadas.
El movimiento tuvo su origen en la zona del Pacífico costarricense, una región caracterizada por una importante actividad tectónica debido a la interacción de las placas que convergen frente a las costas del país. Costa Rica forma parte del denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa zona donde se concentra una elevada actividad sísmica y volcánica.
Las réplicas corresponden a movimientos que pueden producirse después de un sismo principal como consecuencia del reajuste de las estructuras geológicas en la zona donde ocurrió el evento. Su presencia puede prolongarse durante horas o incluso días, dependiendo de las características del movimiento principal y de las condiciones tectónicas del área.