La administración de Donald Trump puso en pausa las citas para visas de inmigrante en Estados Unidos, una medida que forma parte del endurecimiento de los controles migratorios y que ha dejado a solicitantes con entrevistas previamente programadas a la espera de nuevas fechas.

De acuerdo con reportes de medios estadounidenses, el Departamento de Estado comenzó a implementar la medida a principios de agosto, mientras desarrolla nuevas directrices y programas de capacitación para los funcionarios consulares, el objetivo declarado es fortalecer la evaluación de los solicitantes y determinar si podrían convertirse en una “carga pública” después de ingresar a Estados Unidos.

Algunos solicitantes que ya tenían entrevistas programadas recibieron notificaciones informándoles de la cancelación de sus citas y de que posteriormente serían contactados para una nueva fecha.

La medida afecta los procesos de visas de inmigrante, utilizadas por extranjeros que buscan establecerse de manera permanente en Estados Unidos. No representa una suspensión general de todas las categorías de visas, por lo que las visas de no inmigrante, como las de turismo y negocios, no están incluidas en esta pausa.

El Departamento de Estado también implementó un programa piloto que permite a determinados funcionarios consulares exigir una fianza por “carga pública” a ciertos solicitantes de visas de inmigrante. La exigencia no se aplica automáticamente a todos los solicitantes, sino que puede determinarse caso por caso cuando exista preocupación de que la persona pueda depender de beneficios públicos en Estados Unidos. 

República Dominicana se encuentra entre los países donde este mecanismo de fianzas comenzó a aplicarse. La información oficial del Departamento de Estado señala que los solicitantes considerados elegibles pueden utilizar la fianza como una vía para superar una determinación relacionada con la carga pública, siempre que cumplan con los demás requisitos para obtener la visa.

El endurecimiento de los controles migratorios se suma a otras medidas adoptadas por la administración Trump. Entre ellas figura un plan anunciado recientemente para revocar visas B1 y B2 de extranjeros que ingresaron a Estados Unidos como visitantes y posteriormente solicitaron o están solicitando asilo. Según reportes, la medida podría afectar a unas 200,000 personas.

El Departamento de Estado también ha informado de la revocación de más de 175,000 visas desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, en casos relacionados con delitos, violaciones de las leyes migratorias y otros motivos.

Para los dominicanos que tienen procesos de residencia en curso, la pausa representa una nueva fuente de incertidumbre. El Departamento de Estado mantiene una herramienta oficial para consultar el estado de programación de entrevistas de visas de inmigrante por embajada o consulado; actualmente, la información disponible muestra retrasos significativos en la programación de entrevistas en Santo Domingo.

Las autoridades estadounidenses continúan reforzando así el proceso de evaluación de quienes buscan establecerse permanentemente en el país, en una política migratoria que combina mayores controles, revisión de antecedentes y nuevas condiciones financieras para determinados solicitantes.