Tommy John, reconocido lanzador de las Grandes Ligas y protagonista de uno de los momentos más importantes de la historia de la medicina deportiva, murió a los 83 años en Florida. Su fallecimiento marca la despedida de un jugador cuyo legado trascendió las estadísticas y los terrenos de béisbol: su nombre quedó ligado para siempre a una cirugía que permitió que numerosos lanzadores pudieran regresar al deporte después de sufrir graves lesiones en el codo.
John tuvo una extensa carrera de 26 temporadas en MLB, desde 1963 hasta 1989. Durante ese período jugó para seis organizaciones, entre ellas los Cleveland Indians, Chicago White Sox, Los Angeles Dodgers y New York Yankees.
Sin embargo, el capítulo que transformó su carrera ocurrió en 1974. Mientras lanzaba para los Dodgers, John sufrió una grave lesión en el ligamento colateral cubital de su codo izquierdo, una estructura fundamental para los lanzadores. En aquella época, una lesión de ese tipo prácticamente significaba el final de una carrera profesional.
El médico de los Dodgers, Dr. Frank Jobe, propuso una operación experimental. El procedimiento consistía en reconstruir el ligamento lesionado utilizando un tendón tomado del antebrazo de John. Era una intervención que nunca se había realizado de esa manera en un lanzador de Grandes Ligas y existían enormes dudas sobre si el jugador podría volver a competir.
La operación se realizó el 25 de septiembre de 1974. Jobe tomó un tendón del antebrazo de John y lo utilizó para reconstruir el ligamento de su codo mediante una técnica que posteriormente se convertiría en uno de los procedimientos más conocidos de la medicina deportiva.