La gestión de Luis Henry Molina al frente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) estuvo marcada por iniciativas dirigidas a reducir el atraso judicial, impulsar la modernización tecnológica del Poder Judicial y mejorar la eficiencia en la administración de justicia.
Entre los principales resultados presentados por la institución destacan la resolución de 47,986 expedientes entre 2019 y 2024, la reducción de la mora judicial acumulada y la implementación de la nueva Ley de Casación, que permitió agilizar la tramitación de los procesos.
Durante este período también se promovió la transformación digital del sistema judicial mediante la incorporación de expedientes electrónicos, audiencias virtuales, notificaciones digitales y plataformas como JURITECA, además del fortalecimiento de la carrera judicial a través de un sistema de escalafón basado en el mérito.
Sin embargo la gestión estuvo acompañada de debates sobre la implementación de la virtualidad en los procesos judiciales y cuestionamientos en torno a la independencia institucional.
Al evaluar este período, la Fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS) reconoció los avances en la modernización y la reducción del atraso judicial, aunque recomendó introducir reformas para fortalecer el proceso de evaluación de los jueces de la Suprema Corte.