El virus del Ébola ha resurgido en la República Democrática del Congo, donde ya se reportan al menos 88 fallecidos en la provincia de Ituri, una zona afectada por conflictos armados y desplazamientos de población.
Ante la gravedad de la situación, la Organización Mundial de la Salud declaró el brote como una emergencia de salud pública de importancia internacional, debido al riesgo de propagación hacia países vecinos como Uganda y Sudán del Sur, donde ya se han detectado casos.
Las autoridades sanitarias confirmaron que el brote corresponde a la cepa Bundibugyo, una variante con alta tasa de mortalidad y sin vacunas autorizadas específicas. El virus se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y provoca síntomas como fiebre, vómitos, diarrea y fallos orgánicos severos.
La comunidad internacional ha reforzado medidas de vigilancia y control fronterizo, mientras la OMS y otros organismos envían suministros médicos y equipos de emergencia para contener la expansión del virus en la región.