Con profundo pesar la sociedad dominicana ha quedado consternada tras el asesinato de Esmeralda Moronta de los Santos, de 36 años, ocurrido en el sector Alma Rosa I, en Santo Domingo Este, en un hecho atribuido a su expareja Omar Tejeda Guzmán quien posteriormente se quitó la vida.
El caso ha generado una fuerte ola de indignación debido a que, horas antes del crimen, la víctima había acudido a la Fiscalía de Violencia de Género de Los Mina para denunciar acoso, amenazas y persecución constante, incluyendo el rastreo mediante dispositivo GPS.
La denuncia de Esmeralda quedó registrada bajo el número SC-4163 en la cual advertía de manera explícita que temía por su vida ante la escalada de hostigamiento que según su testimonio, venía sufriendo por parte de su expareja.
El hecho ha reabierto el debate nacional sobre la efectividad de los mecanismos de protección para mujeres en situación de riesgo, así como la capacidad de respuesta de las instituciones encargadas de prevenir hechos de violencia de género en el país.
Organizaciones sociales y ciudadanos han expresado preocupación por los casos en los que pese a denuncias formales, las medidas de protección no logran evitar desenlaces fatales, lo que evidencia la necesidad de reforzar los protocolos de intervención temprana.
El crimen ha impactado profundamente a la comunidad de Alma Rosa I y ha generado múltiples reacciones en redes sociales, donde se exige mayor contundencia del sistema judicial y de las autoridades ante las denuncias de violencia intrafamiliar y de género.
Este lamentable hecho se suma a la lista de casos que mantienen en alerta a la sociedad dominicana, que continúa demandando políticas más efectivas para la protección de las mujeres víctimas de violencia.
