Los precios internacionales de los alimentos registraron un incremento de 1.6% durante el mes de abril, impulsados principalmente por el aumento de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y el encarecimiento de la energía a nivel global, factores que continúan afectando la cadena de suministro alimentaria.
El alza en los costos energéticos ha tenido un efecto directo sobre la producción, transporte y distribución de alimentos, lo que ha contribuido a presionar los precios en los mercados internacionales de productos básicos.
En este contexto la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, conocida como FAO, advirtió sobre un posible escenario de mayor vulnerabilidad en el sector agrícola mundial durante la segunda mitad de 2026, debido a la posible escasez de fertilizantes.
Según el organismo la falta de insumos agrícolas podría reducir significativamente los rendimientos de cultivos esenciales, afectando la producción de cereales, aceites vegetales y carnes, lo que tendría un impacto directo en la seguridad alimentaria global.
La FAO alertó que la combinación de conflictos geopolíticos, altos costos de energía y restricciones en el suministro de fertilizantes podría generar presiones adicionales en los mercados, elevando los precios de los alimentos y afectando especialmente a los países más dependientes de las importaciones.
Expertos señalan que este panorama refuerza la necesidad de fortalecer las cadenas de suministro, diversificar fuentes de producción y promover políticas agrícolas sostenibles que permitan reducir la vulnerabilidad del sistema alimentario mundial ante crisis externas.
En medio de este escenario, se mantiene la preocupación internacional por la estabilidad de los precios de los alimentos básicos y su impacto en la inflación y el acceso a la alimentación en diversas regiones del mundo.
