Los países de Latinoamérica que han logrado avanzar en el desarrollo de una plataforma sólida de generación de energías renovables difícilmente retrocederán hacia los combustibles fósiles, aun cuando se produzcan cambios o giros políticos en la región, así lo afirmó Betty Soto viceministra de Innovación y Transición Energética de la República Dominicana, país que este año ostenta la Presidencia de la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA).
En declaraciones ofrecidas a la agencia EFE, en el marco de la 16ª Asamblea General de IRENA, celebrada en Abu Dabi, Soto subrayó que la generación de energía renovable ha demostrado ser más costo-eficiente que la producción basada en combustibles fósiles, lo que representa un incentivo económico difícil de ignorar para los países que ya han invertido en este tipo de infraestructura.
“Todos aquellos países que se han podido adentrar y han podido desarrollar una plataforma de generación renovable difícilmente vuelvan atrás, porque definitivamente la generación renovable es mucho más costo-eficiente frente a los combustibles fósiles”, señaló la funcionaria.
Energía renovable como eje de desarrollo
Soto destacó que, además de ser más económica, la energía renovable es un mecanismo flexible, que puede fortalecerse con inversiones en infraestructura y tecnología, permitiendo a los países latinoamericanos contar con una matriz energética más diversificada, resiliente y sostenible, esta diversificación reduce la dependencia de recursos importados y protege a las economías de la volatilidad de los precios internacionales del petróleo y el gas.
La viceministra puso como ejemplo a la República Dominicana, que se ha convertido en uno de los casos más representativos de la transición energética en la región. Según explicó, la matriz energética del país caribeño registra actualmente una dependencia inferior al 15 % de combustibles fósiles, reflejo de una política sostenida de impulso a las energías limpias.
Un contexto internacional desafiante
La asunción de la presidencia de IRENA por parte de la República Dominicana ocurre en un contexto internacional complejo, marcado por la reciente decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retirar a su país de la agencia, junto a otros 65 organismos internacionales, muchos de ellos vinculados a la promoción de las energías renovables y la sostenibilidad.
Al respecto, Soto aseguró que IRENA cuenta con planes de contingencia ante la salida de cualquier Estado miembro y recordó que cada país ejerce su soberanía para decidir cuándo y cómo retirarse de una organización internacional.
En esa misma línea el director general de IRENA, Francesco La Camera explicó durante un encuentro con periodistas que la agencia buscará recursos alternativos para cubrir la brecha financiera que dejaría Estados Unidos, cuya contribución representaba aproximadamente un 22 % del presupuesto, La Camera precisó que la retirada deberá formalizarse mediante el depósito oficial de la decisión en Alemania.
Avance global de las energías limpias
Pese a los desafíos políticos y financieros, el avance de las energías renovables a nivel global continúa siendo significativo, de acuerdo con datos presentados durante la asamblea, el 92 % de la nueva capacidad eléctrica instalada en el mundo durante el último año fue de origen renovable, una cifra que refuerza la tendencia irreversible hacia una transición energética global.
La 16ª Asamblea General de IRENA, considerada el primer gran evento energético de 2026, se desarrolla en el marco de la Semana de la Sostenibilidad de Abu Dabi (ADSW), organizada por la empresa emiratí Masdar, uno de los principales actores del sector renovable a nivel mundial.
En el ámbito institucional, junto a la República Dominicana en la presidencia, España asume la vicepresidencia europea de la asamblea, consolidando una alianza estratégica en favor de la transición energética y el desarrollo sostenible.
En conjunto, las declaraciones de las autoridades y los datos presentados en Abu Dabi refuerzan la idea de que Latinoamérica avanza de forma firme hacia un modelo energético más limpio, en el que las energías renovables ya no son una alternativa futura, sino un pilar central del desarrollo económico, ambiental y social de la región.
