La Casa Blanca afirmó que las decisiones del nuevo gobierno interino de Venezuela estarán “dictadas” por Estados Unidos, según declaró la portavoz Karoline Leavitt.

Señaló que Washington ejerce la máxima presión sobre las autoridades venezolanas y mantiene una estrecha coordinación con ellas, además, anunció que el presidente Donald Trump se reunirá con petroleras estadounidenses, ya que EE. UU. busca tomar el control de las ventas de crudo venezolano, tanto para su propio abastecimiento como para frenar la comercialización en el mercado negro a precios inferiores a los oficiales.

Estados Unidos busca controlar total y directamente la industria petrolera de Venezuela tras la captura del presidente Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 y la transición al gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez. El principal cliente del crudo venezolano antes de esta crisis era China, pero ahora Washington pretende redirigir ese petróleo hacia el mercado estadounidense.

La Casa Blanca anunció que todos los ingresos por la venta de petróleo venezolano serán depositados primero en cuentas controladas por Estados Unidos en bancos internacionales, con la intención declarada de garantizar la legitimidad de su uso y que esos fondos beneficien tanto al pueblo estadounidense como al venezolano, “a discreción del gobierno de Estados Unidos”.

El presidente Donald Trump informó que el gobierno interino venezolano aceptó entregar entre 30 y 50 millones de barriles de crudo, que serían vendidos en el mercado estadounidense y cuyo dinero sería gestionado bajo control estadounidense para asegurar su uso en beneficio de ambas poblaciones.

Además, Trump anunció que recibirá a los jefes de las petroleras estadounidenses para discutir oportunidades de negocio en Venezuela, en el marco de este nuevo enfoque hacia la exportación y explotación petrolera.

Mientras tanto, las fuerzas estadounidenses han aplicado bloqueos e incautado petroleros relacionados con el crudo venezolano, reforzando su influencia sobre las ventas y el comercio de petróleo del país.

En respuesta a estas acciones, la presidenta interina Delcy Rodríguez afirmó cooperación, pero rechazó que su gobierno vaya a ser dirigido por Estados Unidos, asegurando soberanía en sus decisiones.

En síntesis: Estados Unidos está reconfigurando el manejo del petróleo venezolano, redirigiendo ventas que antes iban principalmente a China, controlando los ingresos, y promoviendo la participación de petroleras estadounidenses bajo su supervisión directa.