El huracán Erin, que llegó a alcanzar la categoría 5 durante el fin de semana con vientos de más de 255 km/h, se debilitó este martes 19 de agosto a categoría 3 en la escala Saffir-Simpson. A pesar de la disminución de su intensidad, las autoridades meteorológicas advierten que continúa siendo un huracán mayor y peligroso para la región del Atlántico.
Según el Centro Nacional de Huracanes (NHC), Erin se desplaza en dirección noroeste, pasando al norte de las Bahamas y avanzando entre las Bermudas y la costa este de Estados Unidos. Aunque no se espera un impacto directo en el territorio continental, el fenómeno mantiene en alerta a millones de personas por el oleaje intenso, corrientes de resaca y posibles marejadas ciclónicas.
En el Caribe, especialmente en Puerto Rico y República Dominicana, el sistema provocó fuertes lluvias, inundaciones y cortes eléctricos, afectando la vida cotidiana de miles de ciudadanos. Por su parte, las islas barrera de Carolina del Norte han sido evacuadas de manera preventiva, debido a la amenaza de olas de hasta 4,6 metros (15 pies) y marejadas peligrosas.
Los expertos advierten que, aunque Erin se ha debilitado, podría reintensificarse en las próximas horas mientras se desplaza sobre aguas cálidas del Atlántico. El huracán se mantendrá en seguimiento constante, pues continúa representando un riesgo considerable para la navegación y las comunidades costeras.
La recomendación de las autoridades es clara: no subestimar a Erin. Los efectos indirectos, como las marejadas y las corrientes marinas, pueden tener consecuencias graves incluso en lugares alejados del ojo del huracán.
