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Del Silencio a la Vida: Cómo los Implantes Cocleares Transforman Historias en República Dominicana

La historia de los implantes cocleares en la República Dominicana comenzó con un gesto altruista y visionario, una llamada del pelotero Pedro Martínez al doctor Roberto Batista Genao permitió que en 2004 se realizara la primera cirugía de implante coclear en el país, la donación del primer dispositivo por parte del deportista fue tan inspiradora que el especialista decidió no cobrar honorarios por el procedimiento, dando inicio a un camino que ha cambiado vidas desde entonces.

Qué es un implante coclear

Un implante coclear no es un audífono convencional; es un dispositivo electrónico de alta complejidad que reemplaza la función de la cóclea, transformando el sonido en señales que el cerebro puede interpretar, el dispositivo se coloca mediante una cirugía en el hueso mastoides, devolviendo la posibilidad de escuchar a quienes nacen sordos o pierden la audición por enfermedad o envejecimiento.

El doctor Batista Genao explica que para un niño o adulto, vivir sin audición significa más que un desafío sensorial: es un aislamiento social, según Roberto Medina asesor de Ansordo, para 2023 solo el 26 % de las personas sordas en el país habían completado la educación básica elemental, reflejando el impacto de la pérdida auditiva en la integración social y educativa.

El costo de escuchar

El procedimiento tiene un costo aproximado de 1,5 millones de pesos, pero el doctor Batista Genao desafía la percepción de “costoso”:

«Lo caro es el silencio, es el costo de un ciudadano que no produce, que se aísla, que puede desarrollar depresión».

Entre los pacientes implantados hay niños que ahora pueden desarrollarse plenamente, adultos mayores que recuperaron autonomía y profesionales que volvieron a integrarse activamente a la sociedad.

La política de la Primera Dama

En los últimos años las jornadas de implantes cocleares impulsadas por la Oficina de la Primera Dama han beneficiado a más de 100 niños menores de cinco años, con una inversión superior a 123 millones de pesos. Los procedimientos se realizan sin costo para las familias, asegurando que la tecnología llegue a quienes más lo necesitan.

El reto: la Seguridad Social

A pesar de los avances el doctor Batista Genao señala un desafío crucial: la cobertura de las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) para este procedimiento.

«Al Estado le resulta más costoso mantener a una persona excluida que facilitar su integración», asegura el especialista, subrayando la importancia de políticas públicas que prioricen la inclusión auditiva.

El primer sonido: una experiencia transformadora

El instante en que un paciente escucha por primera vez es emocionante e inolvidable, muchos lloran y en el caso de los niños, el sonido se convierte con el tiempo en lenguaje, comunicación y vínculo familiar. Gracias a los implantes, hoy un paciente puede hablar por teléfono, estudiar, trabajar y desenvolverse con independencia, pero también disfrutar de pequeños momentos cotidianos, como escuchar su nombre, la voz de su madre o incluso relatar con emoción experiencias nuevas, como un niño que, un año después de la cirugía, escuchó a su padre piropear a una mujer en una heladería y se lo contó a su madre.

Un cambio que trasciende la tecnología

Más allá de la sofisticación del dispositivo, el verdadero impacto de los implantes cocleares está en la vida diaria: en el sonido que conecta a la persona con su entorno, sus emociones, su familia y la sociedad, lo que empezó como un gesto altruista de un deportista se ha convertido en una revolución silenciosa que transforma el futuro de cientos de dominicanos, devolviéndoles no solo la audición, sino la posibilidad de vivir plenamente.

Este recorrido evidencia que invertir en escuchar no es un gasto, sino una inversión en vidas, inclusión y dignidad.